¿Puede el gobierno quitar el propósito de la vida?

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Sométase toda persona a las autoridades superiores;…  porque (la autoridad) es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada… Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios… (Ro. 13:1, 4,6)

 

El campo de acción del gobierno civil es el de mantener la paz y el orden exterior dentro de la sociedad, tal como Dios lo expresa, con toda claridad en el texto de hoy. Sin embargo si el gobierno civil toma otras áreas que no le compete, como por ejemplo, el campo de la familia o el de la iglesia; entonces se convertirá en un depredador de impuestos, por cuanto se convierte en un órgano de control, empleando a tanta gente que al pasar de los años ya no saben lo que es producir y pierden el propósito para el que fueron creados.

Entonces cuando una nación no vive del fruto del trabajo de todos sus habitantes, sino a expensas de los impuestos de éstos, el curso del progreso y éxito de esa nación empieza a decaer, por cuanto más y más las personas entran al campo de entidades de control, y menos y menos al campo de la producción. Las personas desean trabajar en entidades públicas, porque no hay riesgos; ya que no hay peligro del clima para hacer producir el campo, ni de enfrentar con un tedioso y largo camino hasta tener el permiso de funcionamiento de su pequeño taller o microempresa, y donde los costos laborales y fiscales son altos. En cambio, por el otro lado, al trabajar en una entidad de control, cada fin de mes es seguro cobrar un cheque, aunque no encuentren la satisfacción de ver el fruto del trabajo de sus manos.

En el libro de los proverbios Dios exalta el trabajo que produce, cuando lo expresa «En toda labor hay fruto; Mas las vanas palabras de los labios empobrecen» (Prv. 14:23).  Mostrando de esta manera que el camino hacia el éxito es el fruto de las manos, mientras el camino más seguro hacia la pobreza es tener a mucha gente empleada para ejercer control sobre otros.